¿Qué es el bien y que es el mal? Es una constante en nuestra sociedad… muchas veces usando estratagemas consensuados como “la conciencia” para aplicar un discermiento sobre los actos.
La conciencia, en esta materia, obedece a la idea de que si uno obra mal, el peso de su obra le estará atormentando en su diario vivir, diciendole que su acto fue malo; es decir, perjudicial en ambitos dados.
El pero es que el concepto de “conciencia” que nos ocupa, no ha sido minuciosamente estudiado… Bueh, si, pero más bien por cabalisticos y esotericas personas que tienden a simplificar en demasía -y por ende piensan que se abarca a todo el mundo- y se extravían en la resolución, sin realizar intentos explicativos de qué o como surge esa “conciencia” que martiriza a quién obra mal.
En mi opinión, la “conciencia” no es más que el consenso sobre formas de comportarse de una época dada. Consenso que es introducido de forma BRUTAL en la mente de las personas, y JAMAS es reflexionada, sino impuesta.
Para esto me baso en la certeza de que somos “entes” introducidos en el lenguaje y, para poder tener aceptación social, hemos de haber aceptado un poder a el lenguaje, el cual no posee; al menos no de forma intrinseca.
ES muy notorio esto al observar que palabras, simples vibraciones en el aire, hacen reaccionar -produciendo cambios quimicos-fisiologicos- en las personas. Como en los ejemplos de aventar una palabra “grosera” a un otro; lo que le produce inquietud -le cambia los flujos sanguineos, la relación quimica en el cerebro- y el otro reacciona de forma violenta. Pero habemos personas a las cuales esas palabras no nos afectan, ni un ápice.
En fin, no es más que el lenguaje y nuestra aceptación -muchas veces irreflexiva- sobre sus significantes, lo que crea la llamada “conciencia” que a algunas personas atormenta, porque esos actos no son aceptados socialmente… comunicados a traves de el lenguaje.
Quizás muchos de quienes me leen, han oído hablar de “el poder de la palabra”, ya sea visto de culturas chamanicas, o de dialogos de ateos, agnosticos o religiosos, la idea es siempre la misma: La palabra -cualesquiera que sea- NO POSEE PODER ALGUNO, a menos que el aludido le CONFIERA, muchas veces de forma insconciente -porque no es capaz de reflexión.
Ahora, hagan la prueba, no se queden en la teoría. Es sumamente gracioso, por ejemplo, encontrar a personas que se creen libre de toda supertición -como los ateos- sucumbir a “poderes sobrenaturales” que no poseen existencia… a menos que uno se las de.
Si, somos “animales sociales” lo que no implica que debamos someternos a una mayoría que ha consensuado -sin nuestra opinión- las formas y respuestas a las palabras dadas… Pero tenemos Libertad. Libertad de comprender, de ir más allá de los significantes que nos han impuesto y escapar de la relación de “palabra-sensación”; Palabra-respuesta química… es nuestra decisión aceptar sin reservas o intentar explorar como nos ha sido legado este mundo.
Navegantes antiguos tenían una frase gloriosa:
“Navegar es preciso; vivir no es preciso.”
Quiero para mí el espíritu de esta frase, transformada
La forma para casarla con lo que yo soy; Vivir no
Es necesario; lo que es necesario es crear.
No cuento gozar mi vida; ni en gozarla pienso.
Sólo quiero tornarla grande, pese a que para eso
Tenga que ser mi cuerpo y mi alma la leña de ese fuego.
Sólo quiero tornarla de toda la humanidad; pese a que para eso
Tenga que perderla como mia.
Cada vez más así pienso. Cada vez más pongo
En la esencia anímica de mi sangre el propósito
Impersonal de engrandecer la patria y contribuir
Para la evolución de la humanidad.
Es la forma que en mí tomó el misticismo de nuestra Raza.
Fernando Pessoa